viernes, 14 de diciembre de 2018
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Exactas cumple 150 años ¡Larga vida para ella!

Hoy se cumplen 150 años de la firma decreto que dio origen a una de las instituciones más importantes que tiene la Argentina: la facultad de Ciencia Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires.

Al crearse la Universidad de Buenos Aires en 1821, las materias de ciencias exactas formaron parte durante varias décadas de la formación de médicos, ingenieros y arquitectos.  En 1865 el Rector Juan María Gutiérrez creó el Departamento de Ciencias Exactas, dedicado a “[…] la enseñanza de las matemáticas puras y aplicadas, y de la historia natural”. En 1870 egresaron los primeros ingenieros, pero hubo que esperar varios años para que se sistematizaran las carreras de ciencias básicas.

Por un breve período entre 1874 y 1881, el Departamento de Ciencias Exactas es dividió en dos facultades: la Facultad de Matemática y la Facultad de Ciencias Físico-naturales, pero con la Nacionalización de la UBA se retrocedió al estado anterior. En 1878 se incorporaron nuevas carreras: ingeniero geógrafo, arquitecto y doctor en ciencias físico-matemáticas. Los estatutos universitarios de 1891 impusieron el nombre a Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, dentro de la cual comenzó a funcionar en 1896 el Doctorado en Química, orientado a cubrir puestos de trabajo en la naciente industria nacional y el Doctorado en Ciencias Naturales. Durante esta etapa la carrera de ciencias básicas con mayor cantidad de graduados fue el doctorado en química, con una salida laboral principalmente dirigida a la industria.

A partir de la década de 1940 se introdujeron las licenciaturas, siendo necesaria la realización de una tesis de posgrado para obtener el título de doctor. En 1947 se hizo autónoma la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Finalmente, en el año 1952 tuvo lugar la creación de la Facultad de Ingeniería, y la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales adquirió su actual denominación.

 

Luego del golpe militar de 1955 y el consiguiente cambio de gestión en la UBA, se inició una etapa de gran desarrollo de la Facultad, especialmente en las tareas de investigación. Se crearon nuevas carreras, se organizaron los departamentos, se equiparon las bibliotecas y los laboratorios y se inició la construcción de la Ciudad Universitaria en 1959. En el Pabellón 1 se instaló el Instituto de Cálculo y a partir de 1962 los departamentos de Matemática, Física y Meteorología.

En 1963 se produce un hito histórico en el desarrollo de las ciencias dentro de la FCEN con la creación de la Carrera de Computador Científico, primera en Latinoamérica en impartir y desarrollar la computación como área autónoma de las matemáticas. En la FCEN se creó por entonces la primera computadora latinoamericana, llamada Clementina por sus creadores, por entonces considerada como una herramienta de cálculo. En el año 1964 se gradúan los primeros tres Computadores Científicos de América Latina. En 1971 se completó la mudanza de la FCEN al Pabellón 2 de la Ciudad Universitaria.

El 18 de febrero de 2011, el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly y Sebastián Ceria, CEO de una compañía de software de Nueva York y egresado de la UBA, se reunieron con la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner para presentar la propuesta de construcción de un anexo para la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, mediante una cuantiosa donación a realizar por Ceria. El proyecto diseñado por el estudio de Viñoly fue titulado “Cero más infinito” ya que esa sería la forma de los dos patios internos del nuevo anexo del Pabellón I, que quedaría enfrentado al viejo edificio.

A comienzos de 2013, la UBA y el CONICET empezaron la construcción del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), una ampliación sobre el primer piso del pabellón del INGEIS.

La Facultad fue víctima de las dictaduras militares y sus aliados: la tristemente célebre Noche de los Bastones Largos, en 1966, causó la renuncia de la mayor parte del cuerpo docente y, en la segunda mitad de la década de 1970, la violenta represión produjo cesantías, exiliados y desaparecidos de 1976-1983.

Por sus aulas pasaron y siguen estando presentes personalidades destacadas de la ciencia argentina. Allí se formaron  dos premios Nobel: Luis Federico Leloir, médico, fue Director del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la FCEN entre 1962 y 1965, y César Milstein, químico, egresó de la FCEN en 1952.

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