miércoles, 29 de junio de 2022
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Hepatitis aguda infantil: con cautela, pero sin alarma

Aunque tiene presencia en más de 20 naciones, aún se desconoce el origen de la enfermedad. ¿Cuáles son los síntomas y cómo tratarla?

Publicado en Agencia de Noticias Científicas UNQ

Por Nicolás Retamar

 

 

A mediados de abril, la Organización Mundial de la Salud difundió un alerta sobre casos de hepatitis aguda infantil en Reino Unido. De origen desconocido, la enfermedad ya afectó a más de 300 niños, niñas y adolescentes de 20 países. Y Argentina no es la excepción: se registraron 8 casos y, aunque no representa un brote por contacto epidemiológico, el interrogante pasa por saber si se trata de un virus diferente al que ocasiona las hepatitis A, B, C, D y E.

En Argentina, por ahora se registraron ocho casos de hepatitis aguda infantil. Créditos: Gettyimages

 

 

Leda Guzzi, médica especialista en enfermedades infecciosas, coloca paños fríos sobre el asunto ya que la hepatitis es una enfermedad que se presenta de manera habitual: “No es más que una inflamación del hígado, que generalmente es secundaria a un virus o agente tóxico, pero que también puede ser de origen autoinmune, es decir por nuestras propias defensas desreguladas”. Y continúa: “Estos eventos suceden con cierta frecuencia e impulsan una investigación en torno a su origen, la cual no siempre arriba a un resultado claro”.

 

Dudas sobre el origen

Aunque los casos continúan apareciendo en diversos países del mundo, la cuestión es saber cómo y por qué surgieron. Los estudios al respecto se encuentran en una fase inicial y todavía es muy temprano para hacer una afirmación precisa.

Si bien una de las hipótesis acerca de su origen tiene que ver con un adenovirus, aún no está claro que se trate de una enfermedad infectocontagiosa. Otra hipótesis versa en torno a la posibilidad de que se trate de manifestaciones inflamatorias post covid parecidas a las ya descritas en niños y niñas conocida como SIM-C”, subraya Guzzi, quien además es miembro de la Sociedad Argentina de Infectología.

En este sentido, como la pandemia no culminó y las secuelas del coronavirus siguen apareciendo, no hay estudios suficientes sobre las consecuencias que deja el Sars-Cov-2, por lo que se transforma en otro factor a tener en cuenta la hora de analizar el surgimiento o la reaparición de enfermedades.

 

Respetar el calendario

Karina Gómez, médica pediatra y especialista en medicina paliativa, destaca que, gracias a la campaña de vacunación, las hepatitis A y B están siendo controladas. “Lo más importante es el tratamiento preventivo. Como agente de salud, tengo que promover que la mayor parte de los niños se vacunen contra la hepatitis A y B. En el calendario argentino, ambas vacunas están incluidas, son obligatorias y gratuitas. La B se da en el momento de nacimiento y después reciben dos dosis más, a los dos y a los seis meses. Por su parte, la hepatitis A se vacuna al año de vida”.

Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, el porcentaje de cobertura de inmunización contra la hepatitis B en Argentina en el 2020 fue del 72 por ciento. Este número es bajo si se lo compara con países del Caribe (Cuba 100 por ciento, Dominica 99 por ciento, San Cristóbal y Nieves 97 por ciento, San Vicente y las Granadinas 96 por ciento), pero relativamente alto si se lo mide con México (60 por ciento) y Brasil (63 por ciento).

En Argentina, la vacuna contra la hepatitis B se introdujo al calendario de inoculación en el año 2000. Esto coincidió con la mayoría de los países de la región que lo hicieron entre fines de la década del 90’ y principios del siglo XXI –excepto Cuba que lo hizo en 1990–. A su vez, la inmunización contra la hepatitis A se transformó en obligatoria en 2005, algo que se reflejó en una marcada disminución de casos desde entonces.

 

Lo que hay que hacer

Se recomienda a la población completar los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación, higienizar de forma frecuente las manos, cubrirse al toser y estornudar, así como evitar el contacto con personas enfermas, la ventilación de interiores y el uso del barbijo. Ante el menor síntoma –ya sea fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal y articular e ictericia– se recomienda consultar al médico.

Karina Gómez, quien además pertenece a la Sociedad Argentina de Pediatría, destaca en esta línea que “lo mejor es el reposo durante el tiempo que dure la enfermedad, una dieta nutricional recomendada para cada paciente en particular, evitar el alcohol si es que fuera un adulto y evitar la automedicación, ya sea con pastillas para vómitos o analgésicos para el dolor abdominal”.

Siempre que hay síntomas, lo mejor que se puede hacer es ir al médico en forma precoz y tratar de hacer el diagnostico lo más pronto posible. Solamente tomar medicación si es que lo indica el profesional”, alerta Gómez.

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