lunes, 29 de noviembre de 2021
Editoriales

¿POR QUÉ PLANCHA LA PLANCHA?

En casa la plancha no es uno de esos electrodomésticos imprescindibles. Para nada. Debo admitir que odio planchar. Sin embargo, sí me fascina el proceso por el cual esa cosa arrugada que sale del lavarropas va tomando forma y alisándose con cada pasada. Lo primero, claro, es entender qué es una arruga y por qué se forma. Y algo que es tan cotidiano, en realidad no es tan sencillo. Depende mucho del material con el que esté fabricada la ropa y también de lo bien que esté entrecruzado el tejido. Aunque les parezca increíble hay mucha gente dedicada al estudio de las arrugas en la ropa. Y no es una cuestión obsesiva sino que se aplica al diseño y animación por computadora para hacer más reales a los personajes y los objetos.

Por Valeria Edelsztein

 

En general los materiales con los que se fabrica la ropa son polímeros. Eso quiere decir que son moléculas grandes formadas por unidades repetitivas más pequeñas (los monómeros). Si uno se imagina que un polímero es como un collar, los monómeros serían las perlas; si lo pensamos como una cadena, los monómeros serían los eslabones.

 

MONÓMERO        POLÍMERO

MONÓERO                                                      POLÍMERO

 

Polímeros hay a montones. Algunos son naturales, como la lana y la celulosa y otros son sintéticos, como el nylon y el poliéster. Ciertos polímeros son cristalinos y forman estructuras ordenadas. Otros polímeros son amorfos y sus moléculas se orientan al azar. Y muchos tienen en común una propiedad peculiar: lo que se conoce como temperatura de transición vítrea. Eso quiere decir que por debajo de esa temperatura, el material tiene una estructura de tipo cristalina y se porta como un sólido, duro y rígido donde las cadenas están ordenaditas; pero a temperaturas por encima de la transición vítrea algunas de las uniones entre estas moléculas se rompen y el polímero adquiere un poco de movimiento y es capaz de formar otras uniones con sus vecinos.

Pensémoslo como en el juego de las estatuas: mientras suena la música –o sea la temperatura es alta– todos podemos movernos y bailar –el polímero puede formar nuevas uniones, romperlas y volverlas a formar; es decir que el material se ablanda y es moldeable. Pero cuando se apaga la música –la tela se enfría y el polímero regresa a la fase cristalina– todos nos quedamos quietos –las cadenas del polímero se fijan en la nueva estructura que adoptaron y que al no ser tan tensa como la original resulta en la formación de arrugas.

Valeria Edelsztein

Valeria Edelsztein

 

Otro mecanismo por el que se forman las arrugas ocurre especialmente en las telas a base de celulosa como el algodón, el lino o el rayón que pueden arrugarse al lavar la ropa en frío y también con un poquito de transpiración. En esos casos, la culpa la tiene la humedad. Estos materiales son muy absorbentes y el agua puede “colarse” entre las fibras. Cuando se meten moléculas de agua en los huecos reordenan la fibra mediante sutiles interacciones electrostáticas. Los tejidos hechos con fibras naturales tienen más capacidad para alojar agua que las fibras sintéticas y por eso se arrugan más.

¿Y la calidad qué tiene que ver? Los hilos hechos del polímero que corresponda y que se usan para armar los tejidos están retorcidos unos sobre otros. Cuanto más estirados y tensos, más rectos están y menos se arruga la tela. Los tejidos de alta calidad, no se arrugan tanto porque el entramado está bien hecho. En cambio, los tejidos de baja calidad se arrugan mucho porque el entramado es más abierto. Entonces, es más fácil que se incorporen moléculas de agua en las prendas metiéndose entre las cadenas del polímero y favoreciendo la formación de arrugas.

 

Hacer la plancha

 

La obsesión por el alisado no es ninguna novedad sino que la heredamos de los antiguos griegos que usaban rodillos calientes para apretar la ropa. Los romanos, un poco menos finos y bastante más beligerantes, directamente mandaban a sus esclavos a planchar a martillazos. Siglos después, en Europa, se comenzaron a usar cajas con un ladrillo caliente o brasas en su interior.Plancha eléctrica.

Elegante, rudimentaria o moderna, la idea se mantuvo más o menos igual a lo largo de los años. Básicamente lo que ocurre es que con la plancha (o el rodillo o el ladrillo) aplicamos calor y presión. Esto hace que, en el caso de las fibras sintéticas que contienen la mayoría de las prendas, superemos la temperatura de transición vítrea y el material se vuelva moldeable. En el caso del algodón agregamos un poco de agua (con el atomizador) y eso ayuda a “lubricar” las fibras para que deslicen mejor entre sí y puedan ordenarse bajo la presión de la plancha. En ambos casos, al presionar y deslizar lo que hacemos es reordenar las fibras en una determinada dirección para que la prenda quede lisa. Y una que ves que se enfría ¡estatua! las arrugas desaparecen.

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